No te enfades cariño

27 Jun

No te enciendas si ves que doy de nuevo
la vuelta a tu tortilla,
no me pegues si estoy siempre metiendo
los dedos en tu herida.

Aguántame otro rato prisionera
que tengo que buscarte las cosquillas
a ver si todavía me quieres o con esta
parece que se agoten ya las pilas.

No te enfades si ves que ayer tampoco
fuí a comprarte en secreto un ramillo de lilas
ni recogí el café ni te llamé al trabajo
ni preparé cruasanes con fresa y mantequilla

No te enfades si sigo siendo yo
y ya no soy yo mismo.
Y esta noche si aún quieres 
te llevaré al sofá un tercio de Granada
y cogeré tus pies cansados con mis manos
y rajaremos juntos del cretino de turno,
y lo molesta y rancia que es a veces la vida.
Y esta noche si quieres te taparé la espalda
mientras sueñas dormida. 

No te alteres si digo que estoy yendo,
que voy a ir en seguida,
que me falta un segundo
que ahora mismo te atiendo

Aguántame otro rato carcelera,
si dejo levantada
la tapa, y los calzones
tirados a los pies de nuestra cama

No te enfades si sigo discutiendo
cada palabra dada
Y esta noche si aún quieres
te llevaré al sofá una cerveza helada
y cogeré tus pies cansados con mis manos
y rajaremos juntos del cretino de turno,
y lo molesta y rancia que es a veces la vida.
Y esta noche si quieres te taparé la espalda
mientras sueñas dormida. 

 

 

Tu cometa

3 Jun

Voy a dejarme el alma entre tus brazos
en una de estas noches
de correr por las calles tras tu rastro,
lágrimas de niño asustado, trabado en la inocencia. 

De lunes a domingo machacado por el vibrar ingrato del movil al despertar,
en mitad de resacas de lágrimas y vodka caramelo
no soy tu nada sino la sombra que te sigue,
soy el vasero permanente de tu indolencia.

Voy a esperar delante de las luces,
en esta madrugada,
en la tiniebla tubular de tus ojos brillantes
quietud de temerosa marioneta es mi única estrategia

Soy tu cometa,
voy bailando tus vientos con esa sonrisa
de idiota enamorado, pagafantas
buscando entre tus sombras
detrás siempre del halo que proyectas

Hoy me he despertado entre cristales rotos,
anoche destrocé los anhelos felices,
hoy he despertado con el crujido de mi alma quebrada,
y al alcanzar la calle destrozado he vislumbrado un nuevo,
fulgor en la otra acera,
y he seguido el reflejo
soy un adolescente efervescente,
hoy soy feliz de nuevo.

 

 

A tí, desconocido

31 May

Decir que me ha robado, el tiempo, la sencilla emoción de conocerte,
a tí, desconocido.

Decir que me ha robado la vibración de aproximarme a otra mente, a otra alma;
expectante e íntimamente alegre, vestidas las preguntas de inocencia, los intereses.

Que tantos desencuentros, si no sabes
hacer de vez en cuando borrón y cuenta nueva
vierten polvo y más polvo, y te ensombrecen.

Decir que ya he extraviado la esperanza, como estación de origen del descubrimiento,
carbón con que alentar los encuentros fugaces.

Decir que soy, terriblemente hostil e inexpugnable,
impertinente, aciago, insoportable a veces.

Que tantos contratiempos personales
si no le das la vuelta a la botella
suman barro y más barro, y te envilecen.

Decir que visto yelmo, coraza y guanteletes,
si te aproximas; aún abiertos tus brazos, por natural defecto en mi mirada.

Decir que estoy caduco para la expectativa
de verte amanecer en tus palabras.

Que tantas decepciones, si no sales
a desbrozar un poco en primavera,
forman lodo y más lodo, y te envejecen.

Decirte sin embargo, que desde mi trinchera,
aunque aparente mustia la mirada;
desde esta detestable indiferencia,
aún sigo deseando conocerte,
aún sigo deseando descubrirte,
a tí, desconocido. 

Aunque los surcos de tantas cicatrices,
me impidan merecerte. 

 

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Gamberros

29 Mar

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Su cara sí es un poema

18 Mar

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El chico y el balón

15 Mar

El chico tiene los ojos abiertos como en el manga, las pupilas brillantes, dilatadas por la droga del entusiasmo que impulsa  un proyecto permanente de carcajada en sus labios.

Corre tras el balón, pero el cuerpo adelanta a las piernas y tropieza. — !Te has caído! — dice entre risas. Se levanta y corre tras el balón de nuevo; lo golpea. — ¡Gool! — lo golpea de nuevo.— ¡Gool! — Vuelve a tropezar y se lleva una mano a los rizos dorados mientras sonríe sorprendido de haberse caído de nuevo; solo un segundo para volver a levantarse, y a reir, y a gritar entusiasmado ¡Goool!.

Se detiene sobre la rejilla de un desagüe como quien acaba de descubrir un pasaje secreto, se arrodilla y se asoma para confirmar. — ¡Basura!. Permanece unos segundos mirando a la oscuridad del sumidero, al misterio. Y se levanta y da un salto con los brazos pegados al cuerpo mientras mira al cielo, como si pudiese despegar en cualquier momento impulsado por la fuerza de su entusiasmo. 

Corre un par de zancadas y golpea de nuevo el balón de plástico estrellado.— ¡Gool! — y tropieza de nuevo y se grita entre risas .— ¡Te has caido! — y se levanta incansable, riendo sin parar desde que ha descubierto que el mundo es un lugar maravilloso.

Un recuerdo

14 Mar

A principios de septiembre de este año estaba decidiendo a que gimnasio me apuntaba. Me pasé por el Inacua, que me pillaba un poco lejos pero parecía cómodo tan cerquita de la autovía.

Había una cola enorme de gente apuntando a los chavales en las clases de natación y demás. En medio de la cola con un chiquillo en una mano y empujando a otro en su silla de bebé vi una chica con la que estuve apenas unas semanas hace más de 15 años. No me porté demasiado bien con ella, y aunque, durante estos años la penitencia del pensamiento me hace sentir saldados los remordimientos, es posible que ella no me guarde un buen recuerdo, si es que me guarda alguno. 

Mi recuerdo de esas semanas sin embargo es hermoso, lo tengo almacenado entre unas cuantas bonitas historias del pasado. No hablé con ella, no me apunté a ese gimnasio, preferí la cobardía de guardarme ese recuerdo en su burbuja, en ese almacén donde nadie, ni nosotros mismos, podamos ensuciarlo.

Se me vino a la mente leyendo Hello Stranger

¿Benji? No, ¿Ortanchiviri? No, ¿Funiculí? No

3 Mar

—¿Soy un gnomo?
—No

—¿Busca lo…?
—No

—¿Tigres?
—No

—¿Inspector Gadget?
—No

—¿Chiquitán?
—No

—¿Tómbola?
—No

—¿Yeye?
—No

—¿Viva el follón?
—No

—¿En una montaña…?
—Sí!

 

¿Test de producto para un jukebox controlado por voz? Casi. Mi hijo de 18 meses elijiendo canción.

 

De Nai Clú

2 Mar

Fue una noche de miércoles de esas que empiezas en el Azarbe con tus veintipocos años tomando unos tanques de cerveza, y sin saber como te encuentras a las 3 de la mañana sin querer irte a casa, seguro de que es una noche para recordar.

A esa hora solo quedaban Carlos, David y el incombustible Rubén y los bares cerraban y no había muchas opciones así que se les ocurrió ir al De Nai Clú, una discoteca no muy grande de esas que custodian unos cuantos porteros que han visto varias veces “En la Línea de Fuego”. El interior está pintado como una cebra amarilla y negra, y la anima un disck jockey de esos que ya pasaron el punto en el que tenían que preocuparse de lo que a tí te gusta.

En la puerta Rubén pasa y el portero mira a David con cara de broma:

.— Tio, aquí no puedes entrar en pantalón de chandal.

David venía de la zona norte, del ambiente hip hop siempre incipiente de Murcia y era miércoles, nadie habría pensado que iban a acabar en el De Nai… Así que Carlos entra y le dice a Rubén que nada, que David no pasa en chandal, que hay que irse:

.—¿Cómo que irse?

Rubén siempre ha tenido una mente rápida y más estando un poco enchufado, así que se lleva a Carlos al cuarto de baño, se quita los vaqueros y le dice:

.— Sal, que se los ponga y pase, yo os espero aquí.

Carlos es un tio formal, un clásico, de los que no pierde la cabeza. Uno piensa que en situaciones como esta a los chicos formales se les ocurre que puede que no sea tan buen idea el cambiazo de pantalones… pero no, coge los pantalones y sale del baño.

Ahora merece la pena detenerse a visualizar la escena: 

David en un water mugriento del De Nai Clú, uno de esos wateres con puertas sin pestillo, con inodoro sin tapa, con portarollos sin rollo. David, sin pantalones, esperando a que vengan; con su mente ofuscada y una sonrisa, seguro de que acaba de hacer un epic win.

Carlos que atraviesa los 50 metros del De Nai con los vaqueros ocultos debajo del abrigo verde oscuro de chico formal, feeling like a nija camino de la puerta.

Pero los vaqueros no estaban tan bien ocultos, a saber en la escuela de qué villa educaron a Carlos en las artes ninja. Cuando llega a la puerta una pernera se asoma algo más que ligeramente por debajo del abrigo. El portero echa una mirada y tarda medio segundo en atar cabos y estirar la mano hasta el pinganillo:

.— Antonio, sácate ahora mismo a un tio que está en el baño sin pantalones.

 

Sin saber por qué

11 Ene

23:32 Ludofiana no sabía si mañana iba a ir a trabajar, tal vez no fuera, tal vez se quedara en la cama con su cari y dijera que no podía ir, que le había picado un mosca tse tse en su último viaje, no estaba segura de haberse ido de viaje, hacía tiempo que no viajaba, iría a Paris, pronto, de eso estaba casi segura.

00:27 Ludofiana caminó flotando sobre la manta de nubes segura de no necesitar ningún destino, las lagrimas de placer escurriendo por las mejillas sonrosadas la luz irisada tiñendo el horizonte de matices sensibles e imposibles y saltó….

saltó sobre la duda de su existencia y la humanidad entera, saltó sin temor a caer a ningún sitio porque no había ningún temor porque todo el mundo estaba en sus manos.

02:53 Ludofiana se asomó a la plaza; la facción oscura estaba a punto de detonar el explosivo plástico adosado a la base de los pilares principales del Chrysler, miles de personas morirían hoy si no hacia algo para evitarlo.
Recorrió los 200 metros que la separaban del primero de ellos en 2,6 attosegundos, un golpe seco con el anular y el índice bajo la oreja izquierda bastó para noquearlo, apenas 2,3 segundos después el resto de los asaltantes estaban esposados frente al 26 de Federal Plaza, les resultaría muy difícil explicar explicar al FBI para qué pensaban usar 200 kilos de C4. Una sonrisa iluminó su rostro al recorrer la 5ª camino a casa.

04:19 Ludofiana deslizó su dedo índice lentamente para apartar el flequillo de la frente del bebé, le miró desde su cuna con la seguridad perenne del que tiene todo lo que desea delante de sus ojos y le regaló una sonrisa que le atravesó el pecho como un vendaval de dicha que inundó su habitación, su casa… su vida.

06:14 Ludofiana trató de sujetar a su jefe mientras este asestaba un golpe tras otro sobre la frente de su hermano, – “Está mal archivado, está mal archivado!!”. Le gritaba, absorto por su propia psicosis mientras su ojos destilaban terremotos de furia.
Ludofiana lloró impotente incapaz de alcanzarle, pregúntándose por qué estaba pasando todo eso, mientras la sangre teñía de rojo el verde turquesa de la oficina.

06:40 Ludofiana se levantó enfadada y nerviosa, enfadadada y molesta, irritada y nerviosa. Y seguía así cuando se despidió de su cari refunfuñando, y así seguía cuando llegó a la oficina y saludó a su jefe con una sonrisa forzada, recordando la sangre y los golpes sin sentido.

No recordó que iba a ir a París, ni que tuvo el mundo en sus manos, ni las vidas salvadas en la gran manzana, ni el vendaval de dicha de una sonrisa… Pero allí estaban, y tal vez una brisa a media mañana le entregue un recuerdo, y se preguntará por qué, esa lagrima de placer se escurre por su mejilla.