Archivo | diciembre, 2020

Pandémico y demente

11 Dic

Sí, es cierto
que este domingo gris aquí encerrado,
pandémico y demente,
pendiente de este anexo de mi mano,
no es mi mejor momento.

Ni trabajo ni suerte,
las horas empeñados
en darle un contenido

a la ausencia de abrazos

y el flujo omnipresente
de voces, videos, memes
de estos deseos frustrados
que ocupa impenitente
todo este eterno espacio.


Mañana será viernes

o martes, jueves, lunes,

un día imaginario,

y aún mantendré mis ojos
puestos en la ventana,
en el solar, el banco
en el mañana ausente poblado de temores,
desconocido, amargo.

Qué extraña distopía,
sentir que nos convierten
en meras herramientas;
si privada la gente
de besos, de sonrisas,
de abrazo, roce y gesto
serán solo sus vidas
utilidad perdida.

Mañana será lunes,
o martes, jueves, viernes…
Abrázame con fuerza,
dame un beso,
rózame con tus dedos el dorso de la mano,
apóyate en mi hombro,
muéstrame tu sonrisa
y sea éste domingo,
pandémico y demente
una pausa perdida
y no una nueva vida.

Ese afán de ser buenos

6 Dic

En 1999 más o menos se nos dió una situación curiosa en la esculta. Entraron dos chavales con sus 14 años que iban a la misma clase, uno de ellos era bastante tímido, un poco apocado, diría; y el otro, en realidad también tímido, tenía un punto agresivo Dos formas que muchas veces parecen reflejo de problemas similares. La cuestión es que iban a la misma clase y no eran amigos precisamente, más bien, sin haber llegado a extremos, uno era víctima y el otro acosador.
Aunque la relación se veía o se intuía en detalles sobre cómo se trataban o no trataban, no pasó nada claro a mis ojos hasta el verano y en realidad no fue mucho más que dos miradas, una que amenaza, que sonríe con desprecio y otra que refleja un cúmulo de cansancio.
Me llevé al acosador a parte y tuve una conversación sincera con él, no sé si muy acertada pero sincera. Le dije.- Para mí esto es como un mundo ideal, una especie de experimento en el que nos tratamos bien por norma, en el que no acosamos, no insultamos, no subyugamos. Al contrario, nos apoyamos, nos sonreímos, nos queremos. Ojalá de este experimento nuestro que son los scouts salgamos asumiendo éste comportamiento como propio por toda nuestra vida, ése sería realmente el mundo mejor que buscamos. Pero aquí, hoy, mañana, estos 15 días, olvídate del mundo exterior, porque vais a trataros como si fuerais los mejores hermanos durante 15 días. Ése es el trato si te quieres quedar.

Durante los dos años siguientes no es que se volvieran íntimos, pero sus miradas… Sus miradas cambiaron, dónde antes había amenaza pasó a haber respeto, aceptación, cierta voluntad de hacer el bien y dónde antes había una mezcla de precaución y miedo pasó a haber paz y comprensión.
No sé qué pasó fuera, aunque tengo una idea, y creo que sembrar una pizca de voluntad de ser buenos es de las mejores cosas que hemos hecho nunca.
Buena Caza