Madre

17 Feb

No imagino las cosas que se rompen
al perder una madre,
la sensación de angustia del vacío,
la carencia continua del soporte intangible.

Afrontar la angustia inabarcable del porvenir
la duda permanente,
pasar de retratarte como hijo
a verte caminando sobre un suelo invisible.

Y aún así pasa el tiempo,
y las noches en blanco,
y los paseos ausente
y el nudo en la garganta.

No imagino el perdurar del desconsuelo
en días grises y eternos desconcertado, inerte,
recorriendo sin pausa el pensamiento
tras una explicación inexistente.

Registrar los recuerdos con afán incansable
de concretarlo todo en la memoria
incapaz de quitarte de la mente
la parte de tí misma que es su ausencia

Y aún así pasa el tiempo
y las noches en blanco
y los paseos ausente
y el nudo en la garganta.

Y cuando pasa el tiempo,
y esa angustia se calma
y se torna nostalgia,
y respeta los sueños.

Y cuando pasa el tiempo
y sientes esa mano
que ha estado acompañandote en el duelo,
sonríes y la abrazas
y hayas un nuevo apoyo en los recuerdos.

 

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