Archivo | julio, 2011

Vistabella

1 Jul

Cuando era un crío; en esa época en la que pasear por la calle con veinte duros en el bolsillo se me hacía tan osado como conducir una diligencia por el salvaje oeste siempre le tuve respeto a Vistabella.

Recuerdo una Vistabella oscura y mustia, con las fachadas tristes, agrietadas, fachadas de barrio pobre y descuidado. Cuando era un crío, y el desconocimiento formaba una neblina tenebrosa esas calles oscuras y olvidabas le hacían parecer otro de esos barrios por los que no pasar cuando llevas veinte duros en el bolsillo.

Años después vivía en Santa Eulalia con mi mujer en un piso alquilado, era un piso bonito decorado con gracia, una pared de ladrillo visto en el salón, el baño en gresite verde, puertas correderas… pero eso sí, ni un recuerdo de la luz del sol. Era un primero sin balcón bajo un segundo que sí lo tenía en un callejón de unos 10 metros de ancho y cuando llevas tiempo viviendo en un sitio así la oscuridad parece que se siente con una cierta consistencia en el ánimo.

En esa época unas amigas alquilaron un piso en Vistabella, sobre el 5 Hermanos. Eraun piso a poniente y mediodía, la luz inundaba las habitaciones de techos altos y a mí me parecía maravilloso.

Recuerdo que en una ocasión mi amiga se despertó por la noche al oir un ruido y a los pies de su cama había un chaval con algo en la mano que no era un conejo; se había colado por su ventana en mitad de la noche… para verla. El chaval resultó ser el vecino y tenía cierta discapacidad que no recuerdo, y en realidad no me dejó huella, y si tuve un recuerdo me lo borró la luz de Vistabella.

Años después acabamos comprando un piso allí, entramos por la puerta a verlo y nos asomamos al salón con una ventana abierta a la zona de casas bajas del centro del Barrio, cientos de metros hasta el siguiente edificio, y la luz, la luz, como el Nessum Dorma inundando la casa…. No miramos ni una más y la compramos. Vistabella era luz.

Ahora llevamos unos años en el barrio, Vistabella sigue siendo luz, luz y jacarandas y tradiciones y vecinos mayores y personajes, como el que vende cactus, como los abonados del tinto y la cerveza del jumillano, como la mujer de los nietos robados… Y mirando esos tipos singulares, fenómenos extraños con casa y sin trabajo, me acordé del chaval, ese chaval que era otro personaje, personajes que entre tanta luz, también, por qué negarlo, son Vistabella.

 

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