De Nai Clú

2 Mar

Fue una noche de miércoles de esas que empiezas en el Azarbe con tus veintipocos años tomando unos tanques de cerveza, y sin saber como te encuentras a las 3 de la mañana sin querer irte a casa, seguro de que es una noche para recordar.

A esa hora solo quedaban Carlos, David y el incombustible Rubén y los bares cerraban y no había muchas opciones así que se les ocurrió ir al De Nai Clú, una discoteca no muy grande de esas que custodian unos cuantos porteros que han visto varias veces “En la Línea de Fuego”. El interior está pintado como una cebra amarilla y negra, y la anima un disck jockey de esos que ya pasaron el punto en el que tenían que preocuparse de lo que a tí te gusta.

En la puerta Rubén pasa y el portero mira a David con cara de broma:

.— Tio, aquí no puedes entrar en pantalón de chandal.

David venía de la zona norte, del ambiente hip hop siempre incipiente de Murcia y era miércoles, nadie habría pensado que iban a acabar en el De Nai… Así que Carlos entra y le dice a Rubén que nada, que David no pasa en chandal, que hay que irse:

.—¿Cómo que irse?

Rubén siempre ha tenido una mente rápida y más estando un poco enchufado, así que se lleva a Carlos al cuarto de baño, se quita los vaqueros y le dice:

.— Sal, que se los ponga y pase, yo os espero aquí.

Carlos es un tio formal, un clásico, de los que no pierde la cabeza. Uno piensa que en situaciones como esta a los chicos formales se les ocurre que puede que no sea tan buen idea el cambiazo de pantalones… pero no, coge los pantalones y sale del baño.

Ahora merece la pena detenerse a visualizar la escena: 

David en un water mugriento del De Nai Clú, uno de esos wateres con puertas sin pestillo, con inodoro sin tapa, con portarollos sin rollo. David, sin pantalones, esperando a que vengan; con su mente ofuscada y una sonrisa, seguro de que acaba de hacer un epic win.

Carlos que atraviesa los 50 metros del De Nai con los vaqueros ocultos debajo del abrigo verde oscuro de chico formal, feeling like a nija camino de la puerta.

Pero los vaqueros no estaban tan bien ocultos, a saber en la escuela de qué villa educaron a Carlos en las artes ninja. Cuando llega a la puerta una pernera se asoma algo más que ligeramente por debajo del abrigo. El portero echa una mirada y tarda medio segundo en atar cabos y estirar la mano hasta el pinganillo:

.— Antonio, sácate ahora mismo a un tio que está en el baño sin pantalones.

 

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Una respuesta to “De Nai Clú”

  1. earlinde 02/03/2011 a 10:38 am #

    no sé por qué, pero tengo la sensación de haber estado en esa situación 😉

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