Archivo | diciembre, 2008

Encuentro

31 Dic

1.

volvía a casa con la felicidad rabiosa del fin de semana. La sonrisa, de diario oculta, desbaratada, forzándole los múculos de los carrillos, como pocas veces. Trastabilló en el portal, apenas nada y sacó las llaves del fondo del bolsillo, un vistazo al buzón vacío antes de doblar el recodo hacia el ascensor.
2.
volvía a casa con el ansia habitual, nerviosa, tic tac, derecha e izquierda por el paso ancho, con la sensación inhóspita de que era demasiado tarde. Despreció algunos posibles hallazgos en un reflejo de urgencia, no te entretengas, clic, clac, ¿no es demasiado tarde?, ¿es demasiado tarde?.
3. 
el ascensor bajó los tres pisos mientras tarareaba transportándose al largo fín de semana“…vente a la sombra amor que yo te espero, que tengo el corazón aquí con bien de hielo…” la sonrisa dibujada, con una sensación plena de esas que te transportan unos minutos de cuando en cuando.
4. 
atravesó el frío de la explanada, la sensación de opresión, de mal presentimiento dominando el ambiente, sij, saj, despejado a derecha e izquierda. Avanzó por el vacío blanco con su paso más rápido, sin detenerse apenas a sus comprobacions. No pasa nada, ¿no pasa nada? ris, ras.
5. 
abrió la puerta del apartamento, y cerró y colgó la chaqueta casi en el mismo movimiento acompasado, al ritmo de guitarra de su mente “…y a cobro revertido quisiera hablar contigo y así sintonizar…”. Avanzó por el pasillo con su paso bailado y al verla le embargó una sensación de opresión, el vello erizado y el asco sorpresivo devorando la euforia y convirtiéndola en rabia para adelantar el pie izquierdo reprimiendo el asco y alcanzarla.
6.
llegó a la mitad del vacío blanco excitada los sentidos disparando todas las alertas, sij, saj, para encontrarse de bruces con la sombra, hizo un quiebo rápido a la iquierda pero ya era tarde. Crijj, Crac!!.

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