Archivo | noviembre, 2008

Pequeños mundos

16 Nov

Tiemblan las manos,
el corazón sobrecogido, inerme,
llorosos los ojos y un leve, rubor, tal vez
por la caricatura
de ver contigua tu inseguridad,
el nulo savoire faire del que adoleces.
El pecho sin embargo lleno,
de la felicidad que transfigura,
que alela y que sublima al mismo tiempo.

Tú, sebastián, tu sebastián,
tú, Paz, tu Paz.
Tú, Blanca, Ana, Nacho, Oscar…
tu mundo en diminuto entregado a tus manos.

Tiemblan tus manos,
y los ojos llorosos desbordados,
el sueño robado de las noches pasadas,
devuelto en las mañanas luminosas,
plenas,
las sonrisas henchidas de gozo ante la vida.

El placer que olvidasteis,
arramblado en los ríos de la adolescencia,
de descubrirlo todo, de extasiaros por nada;
palpable en sus mejillas,
el delicioso abrazo de cinco sobre uno,
y la risa virgen, perfecta fluyendo a vuestras almas
como el néctar más dulce en la mañana.

Tiemblan las manos,
mi corazón sobrecogido, inerme,
no entiende de etapas porque todo,
acaba de empezar en este mismo instante
y no quiero armaduras ni defensas,
simplemente me entrego
a mi pequeño mundo,
a tus pequeños ojos,
diminutos.


Melly Moores

10 Nov

Hace tiempo que no veo a mi amigo Rayles.

Hace tiempo que no le veo y me imagino que puede haberse metido en algún lío.

Mi amigo Rayles conoce a gente extraña, gente singular que se cruza de un modo inexplicable en sus andanzas porque al igual que algunos atraen los problemas, o las risas, mi amigo Rayles atrae las rarezas.
Seguramente fue así como conoció a Melly Moores, Melly es una corista colombiana que vino unas vacaciones a trabajar a Torrevieja. De servir cervezas con mueca pasó a servir copas con sonrisa, a animar las noches de las discotecas del centro y las madrugadas de los after hours. Tiene el pelo en negro y plata con reflejos turquesa muy intensos, siempre calza tacones infinitos y una de esas sonrisas que dice “me encantas”. Melly no mira a los ojos porque siempre está mirando al siguiente baile, a la siguiente copa, solo mira a los ojos de mi amigo Rayles, que solo con mirarla la comprende, y se adelanta a su paso siguiente y ríe el chiste que aún no ha hecho y murmura monosílabos que solo ellos comprenden.
A Melly no le importa el tiempo ni el mañana y vive los momentos como nadie, eufórica, intrépida, disponible y dispuesta; al menos esas horas que enlazan el jueves con el domingo, esas horas sagradas del fin de semana ya que el lunes sin más, se desvanece en un interrogante inescrutable.
Melly es una de esas rarezas que acaban caminando del brazo de mi amigo Ray, no es la única, aunque sin duda es de sus favoritas, y la verdad es que nunca he llegado a comprenderla, a fiarme de ella.

Hace tiempo que no llamo a mi amigo Rayles, he de hacerlo. Tal vez para quedar con Pichuki un domingo a mediodía. Sin afters, sin euforias, sin reflejos turquesa y sin tacones infinitos. Con Pichuki y los otros, un domingo, a mediodía… sin Melly.

Borradores: Churumbeles

4 Nov
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Algunas veces me pongo a escribir un post sobre algo que me interesa y o bien el trabajo me interrumpe o simplemente divago tanto que no sé a donde llegar.
El 5 de septiembre empecé a escribir este post que se llamaba Churumbeles:

“Cuando tienes treinta años, un trabajo más o menos estable y una casa y una mujer, lo quieras o no los hijos pasan a colarse en el lector de feeds de tu vida.

Recuerdo perfectamente cuando nos explicaban en marketing el tema de la percepción selectiva y más concretamente como podías no haberte fijado jamás en la existencia de un producto o servicio y cuando de pronto te interesa pasas a verlo en todas partes. Algo así me pasa a mí con los hijos; hasta hace no mucho no había pensado en el tema pero es una suscripción que no eliges y cuando llega mucho me temo que llega para quedarse.

De entre los muchos temas de máximo interés que tienen los críos: el imparable desarrollo de esas sillas con ruedas para arrastrarlos cuando no andan, el problema de la carencia de vitamina D en la leche materna, etc., etc. Hay uno en particular que es bastante transversal y en el que he pensado bastante desde que mi hermana trajo al mundo a mi sobrina, y es como afrontan los padres el desarrollo y formación de sus hijos y como afrontamos lo demás las diferencias de criterio que existen.

Dado que las opiniones son como los culos; todo el mundo tiene una. Cada uno se las apaña como mejor puede para afrontar ese océano de dudas y preguntas que debe ser encontrarse con el churumbel llorando a las tantas de la mañana, a solas tú y él tratando de explicarte algo de vital importancia a base de berridos, o tal vez ni siquiera eso, tal vez tan solo intentando mantenerte pendiente el máximo tiempo posible.

A algunos padres hacen el payaso, otros se acuestan a su lado, otros les dejan llorar, otros reducen el porcentaje de omega 3 en su dieta,

A mí particularmente me gusta”

Y ahí paré, en serio, paré ahí. “A mí particularmente me gusta” ¿qué cojones me gusta? Me pregunto si estaba a puto de descubrir el santo grial de la crianza infantil y lo dejé así, a medio hacer, ¿cómo se te ocurre dejar esa perla de sabiduría inacabada?¿por qué no terminé el maldito post? Ahora no tengo ni puta idea de lo que voy a hacer cuando se ponga a berrear, malditos borradores!

Escalando mi vida

2 Nov

De economías de escala vive el hombre,
que escala su proyecto en nuevas vidas,
esperanzado siempre, tal vez iluso a veces
se lanza a tornar frutos las semillas.

Es nuestro turno ahora,
de apalancar futuros
es nuestro turno ahora,
de hinchar nuestras sonrisas con la suya.

He terminado el dafo,
la estrategia es sencilla;
te daremos cariño,
te daremos dos vidas,
y esperaremos solo,
que crezcas, que descubras,
que pienses, que imagines
que sientas y que sufras,
que entregues y recibas.

Ya he trazado los planes
no hay normas por mi parte;
te daremos cobijo,
te daremos dos vidas
y esperaremos solo,
que anheles, que culmines,
que inventes, que decidas,
que llores y que rías,
que escribas con tus manos las letras de tu vida.